La Nación Daniel Tangona, entrenador: “Uno de los grandes problemas de nuestra sociedad es la manera en que administramos la energía”
31/10/2026
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Hay que dejarse de preocuparse por cosas que ni siquiera suceden y preocuparse por la salud
Después de casi 50 años trabajando como entrenador personal, aprendí que uno de los grandes problemas de nuestra sociedad no es solamente la falta de actividad física. Es la manera en que administramos nuestra energía.Vivimos preocupados. Por el trabajo, la economía, los hijos, el futuro, las obligaciones y por tantas cosas que muchas veces ni siquiera suceden. Mientras tanto, nos olvidamos de algo fundamental: cuidar nuestra salud.Siempre digo que la energía que gastamos preocupándonos es la misma que podríamos utilizar para creer, crear, aprender, pensar y crecer.Pero ¿qué significa crecer cuando hablamos de bienestar?Significa comprender que nuestro cuerpo necesita movimiento, nuestra mente necesita descanso y nuestras emociones necesitan atención.Qué es la caminata del gorila: el ejercicio que arrasa en el mundo, mejora el equilibrio, la coordinación y la fuerzaDurante décadas escuché personas decirme que no tenían tiempo para entrenar. Sin embargo, todos tenemos 168 horas por semana. La diferencia está en cómo elegimos utilizarlas.No necesitamos convertirnos en deportistas profesionales. Necesitamos movernos todos los días.Caminar, subir escaleras, trabajar la fuerza muscular, mejorar el equilibrio y mantener la movilidad. Especialmente después de los 50 o 60 años, cuando conservar la masa muscular se vuelve fundamental para sostener nuestra autonomía.El músculo no es solamente una cuestión estética. Es una herramienta de salud, independencia y longevidad.Otro aspecto fundamental es la alimentación. No se trata de vivir haciendo dietas, contando calorías obsesivamente o eliminando alimentos sin criterio.Se trata de aprender a comer mejor.Incorporar verduras, frutas, proteínas de calidad, legumbres, alimentos frescos y una hidratación adecuada. Reducir el consumo de ultraprocesados y entender que nuestras decisiones cotidianas construyen nuestra salud futura.No soy nutricionista. Soy entrenador, y después de tantos años acompañando personas comprendí que ningún programa de entrenamiento puede sostenerse sin buenos hábitos de alimentación.Hay personas que entrenan, trabajan y se alimentan correctamente, pero viven agotadas.Dormir mal, sostener niveles elevados de estrés y no encontrar momentos de tranquilidad también perjudica nuestra salud.Dormir no es perder tiempo. Descansar no es ser improductivo. Aprender a detenerse es una forma de inteligencia.Y hay otro alimento del que hablamos poco: nuestros vínculos.Elegir con quién compartimos un café, una conversación o nuestro tiempo también forma parte del bienestar.Hay relaciones que nos llenan de energía y otras que nos dejan emocionalmente agotados.Hoy, a mis 68 años, sigo trabajando, estudiando, aprendiendo y desarrollando proyectos.No porque mi vida haya sido sencilla. También atravesé pérdidas, frustraciones y momentos difíciles.Pero entendí que no puedo controlar todo lo que sucede. Sí puedo elegir cómo responder.Tener una pasión, un proyecto y motivos para levantarnos cada mañana es tan importante como cuidar nuestro cuerpo.La longevidad no consiste solamente en sumar años. Consiste en llegar a esos años con autonomía, entusiasmo y ganas de vivir.Mi invitación es sencilla: dejemos de gastar tanta energía en preocuparnos y empecemos a invertirla en nosotros.Podemos tener un millón de problemas, pero cuando aparece uno serio de salud, todos los demás pasan a segundo plano.La salud es el nuevo lujo. Y cuidarla es una decisión que tomamos todos los días.
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